El que el Alcalde Gustavo Petro esté creando políticas públicas para atender a los habitantes de la calle del Bronx en Bogotá y analice estrategias para intentar disminuir el consumo de drogas dentro de la población que allí habita, no es nada loco, es al menos la preocupación de un mandatario que quiere darle una solución a este problema que por décadas ha padecido la ciudad. Preocupación que no tuvieron en su momento los anteriores alcaldes quienes se limitaron a tratar el tema con paños de agua tibia.
No se puede olvidar que la mayoría de las personas que viven en la calle del Bronx están allí porque cayeron al fondo del abismo de las drogas pero aun así son parte de la sociedad bogotana y colombiana.
Es deber de los mismos bogotanos reflexionar sobre cuál debe ser el mejor camino para devolverle la dignidad a estas personas, es algo que nos toca a todos. Por eso, en lugar de criticar al alcalde pensemos en qué hacer con esta gente que también es producto de la guerra y el conflicto que por años ha tenido nuestro país. A su vez as labor de las autoridades, tal y como lo ordena la ley, darles un tratamiento médico como a cualquier enfermo así nuestro sistema de salud sea de los más precarios del mundo.
No pensemos que el alcalde está loco al promover que se realicen pruebas médico científicas para intentar disminuir el ansia de los consumidores de drogas fuertes como el bazuco supliéndolo con marihuana.
Recuerdo que a finales de los 90, en la alcaldía de Enrique Peñalosa, se llevo a cabo la transformación de la calle del Cartucho, quizá el centro de abastecimiento y expendio de drogas más grande de la historia de Colombia y que estaba ubicada muy cerca de la calle del Bronx . En ese entonces y tras un proceso de sensibilización, se retiró a una parte de la población que allí vivía y se le llevo a un lote ubicado en la calle 13, en donde hasta los 80 funcionó el matadero distrital. La otra parte de los habitantes cuentan que fueron subidos en buses turísticos y trasladados a otras regiones del país donde eran abandonados por las carreteras. Es decir, se traslado el problema a otras zonas sin darle una solución a fondo. Luego vinieron las Alcaldías de Antanas Mockus, Lucho Garzón y Samuel Moreno, tiempo en el que los habitantes de calle y consumidores de droga se fueron concentrando en los edificios antiguos de la calle del Bronx pero escondidos detrás de ellos llegaron las bandas de microtráfico, situación que convirtió la zona en la primera olla de expendio de la última década en el país. Lo peor de todo es que esto sucedió en las propias narices de los ultimos alcaldes quienes no hicieron nada ni para evitarlo ni para tratarlo.
Insisto en que es valida esta preocupación del alcalde Gustavo Petro por los habitantes de la calle que merecen respeto y comprensión como cualquier bogotano, porque la verdad otros mandatarios nunca lo hicieron.
Escrito por Ricardo Pérez, Comunicador Social de la Universidad Central de Colombia, con estudios en análisis del conflicto armado interno y por más de 10 años reportero de varios medios de comunicación nacionales.
Devolverle la dignidad a los habitantes del Bronx
sábado, 13 de abril de 2013
Devolverle la dignidad a los habitantes del Bronx
El que el Alcalde Gustavo Petro esté creando políticas públicas para atender a los habitantes de la calle del Bronx en Bogotá y analice estrategias para intentar disminuir el consumo de drogas dentro de la población que allí habita, no es nada loco, es al menos la preocupación de un mandatario que quiere darle una solución a este problema que por décadas ha padecido la ciudad. Preocupación que no tuvieron en su momento los anteriores alcaldes quienes se limitaron a tratar el tema con paños de agua tibia.
No se puede olvidar que la mayoría de las personas que viven en la calle del Bronx están allí porque cayeron al fondo del abismo de las drogas pero aun así son parte de la sociedad bogotana y colombiana.
Es deber de los mismos bogotanos reflexionar sobre cuál debe ser el mejor camino para devolverle la dignidad a estas personas, es algo que nos toca a todos. Por eso, en lugar de criticar al alcalde pensemos en qué hacer con esta gente que también es producto de la guerra y el conflicto que por años ha tenido nuestro país. A su vez as labor de las autoridades, tal y como lo ordena la ley, darles un tratamiento médico como a cualquier enfermo así nuestro sistema de salud sea de los más precarios del mundo.
No pensemos que el alcalde está loco al promover que se realicen pruebas médico científicas para intentar disminuir el ansia de los consumidores de drogas fuertes como el bazuco supliéndolo con marihuana.
Recuerdo que a finales de los 90, en la alcaldía de Enrique Peñalosa, se llevo a cabo la transformación de la calle del Cartucho, quizá el centro de abastecimiento y expendio de drogas más grande de la historia de Colombia y que estaba ubicada muy cerca de la calle del Bronx . En ese entonces y tras un proceso de sensibilización, se retiró a una parte de la población que allí vivía y se le llevo a un lote ubicado en la calle 13, en donde hasta los 80 funcionó el matadero distrital. La otra parte de los habitantes cuentan que fueron subidos en buses turísticos y trasladados a otras regiones del país donde eran abandonados por las carreteras. Es decir, se traslado el problema a otras zonas sin darle una solución a fondo. Luego vinieron las Alcaldías de Antanas Mockus, Lucho Garzón y Samuel Moreno, tiempo en el que los habitantes de calle y consumidores de droga se fueron concentrando en los edificios antiguos de la calle del Bronx pero escondidos detrás de ellos llegaron las bandas de microtráfico, situación que convirtió la zona en la primera olla de expendio de la última década en el país. Lo peor de todo es que esto sucedió en las propias narices de los ultimos alcaldes quienes no hicieron nada ni para evitarlo ni para tratarlo.
Insisto en que es valida esta preocupación del alcalde Gustavo Petro por los habitantes de la calle que merecen respeto y comprensión como cualquier bogotano, porque la verdad otros mandatarios nunca lo hicieron.
Escrito por Ricardo Pérez, Comunicador Social de la Universidad Central de Colombia, con estudios en análisis del conflicto armado interno y por más de 10 años reportero de varios medios de comunicación nacionales.
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